Una hora más

Cambio de hora

No es que me guste demasiado el cambio de hora, pero reconozco que prefiero este del otoño al de la primavera. Porque no es lo mismo. Ahora ganamos una hora de tiempo y para mi eso es mucho. Al menos lo suficiente para llevarle la ventaja al dichoso reloj que de forma permanente nos recuerda, dónde, cómo, y qué tenemos que hacer durante todo el día.

El cambio de hora supone también en mayor o menor medida, y esto depende de cada persona, un trastorno para el organismo, cuyos efectos se producen por una leve alteración en el ritmo biológico que nos regula internamente.  Hay también quien afirma  que “el reloj corporal” cambiado trae consecuencias negativas en su humor y estado de ánimo, y en general, a su salud. Incluso aparecen desórdenes de tipo emocional y distimias en personas especialmente sensibles.   Los ciclos diarios de sueño y vigilia, y las comidas pueden verse modificados, pero en un plazo de 48 horas todo vuelve a la normalidad.

Hoy contaré con una hora más. Y me la voy a dedicar a mi. En una hora puede cambiar el destino incluso de una persona. Cada vez tengo más claro que no voy a perder más el tiempo con nada que no lo merezca, porque sería algo imperdonable, aunque suene egoista decirlo. Así que igual me iré a pasear, a leer un rato, a ordenar fotos antiguas, a bailar o a pensar. El caso es que le voy a sacar partido a este día.

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