Pedro de Mena en El Cister

Ecce Homo Y Dolorosa

Ecce Homo Y Dolorosa

     Desde que Pedro de Mena (1628-1688) decidiera trasladarse a Málaga, dejando Granada, su tierra natal, debido a un encargo del obispo para realizar la sillería del coro de la Catedral, su vida permanecería para siempre vinculada a esta ciudad. En Málaga montó su taller definitivo y ejecutó gran cantidad de encargos, especialmente para órdenes religiosas. La proximidad de su vivienda con la abadía de Santa Ana del Císter, fundada en 1604,  y el hecho de que tres de sus hijas profesaran como religiosas de la orden, fueron tal vez las razones para que el escultor decidiera recibir sepultura en la antigua iglesia de la abadía y que les donara a éstas gran cantidad de sus obras.

 

          Tras varios siglos entre los muros de la antigua abadía, por primera vez y desde el pasado 21 de enero, el patrimonio escultórico del Císter ha sido expuesto en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (MUPAN). Bajo el título Pedro de Mena y los tesoros del Císter hemos podido contemplar catorce piezas artísticas de interés iconográfico y simbólico comprendidas entre los siglos XIII – XVIII. Todas ellas seleccionadas de los fondos del Museo de Arte Sacro malagueño, destacando El Ecce Homo, la Virgen Dolorosa, El Niño Jesús de la Cuna, La Inmaculada Concepción… Un recorrido por el Barroco más místico, que ha suscitado el interés de historiadores, estudiosos o amantes del arte en general. Frente a esas figuras el tiempo se detiene y el pensamiento y la imaginación nos acerca a la vida de clausura, monástica y a la trascendencia que en ella tuvieron el arte sacro y las figuras religiosas, de la mano del que es considerado el artista más destacado asentado en la ciudad de Málaga durante los siglos del Barroco.