Recomiendo un clásico.

Recomiendo un clásico.

Me preguntaba anoche una amiga, qué libro le recomendaría ya que estaba cansada de best-sellers que no acababan de gustarle y de “manuales eróticos” camuflados de novela romántica, ahora tan de actualidad.  La cantidad de obras que se me ocurren es interminable, incluso muchas de ellas no precisan recomendación alguna, pues la literatura y la historia ya las etiquetó en su momento como clásicos.  Con esto no quiero parecer presuntuosa ni defender ninguna campaña de fomento de lectura intelectual, el hábito de leer es algo innato a la persona y los gustos literarios cada cual los desarrolla a su manera.

Podría citar muchos libros, la mayoría de autores clásicos españoles, que siempre viene bien tenerlos de libro de consulta, y leerles de vez en cuando, La Celestina, El Lazarillo de Tórmes o la poesía de Bécquer, por citar solo tres ejemplos que me gustan, pero si tengo que elegir uno por encima de los demás sin duda sería El Quijote.  Se han cumplido hace tan solo una semana 408 años del día de su publicación y está más vigente que nunca como casi todos los clásicos.  El Quijote, como la inmensa mayoria de obras literarias representó una sociedad y un momento histórico determinado.  Miguel de Cervantes, haciendo uso de la sátira y la paradoja interpretó la España de comienzos del siglo XVII y bajo la mirada viciada de un supuesto “loco” nos mostró el mundo de los cuerdos.  La locura fue una forma encubierta de denunciar aquella sociedad acoplando fantasia y realidad y Don Quijote con su sinceridad y su ironía nos reveló de forma veraz el pensamiento humano de aquel entonces.

Dejo dos fragmentos, cualquiera de ellos sería válido, que bien podrían aplicarse a nuestro mundo actual. El Quijote siempre será un valor seguro.

…. no todos  los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los  cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes:  de todos ha de haber en el mundo, y aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los  caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies, y no solamente conocemos los enemigos pintados, sino en su mismo ser, y en todo trance y en toda ocasión los acometemos, sin mirar en niñerías, ni en las leyes de los desafíos: si lleva o no lleva más corta la lanza o la espada, si trae sobre sí reliquias o algún engaño encubierto….

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre ; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”

Don Quijote de la Mancha se encuentra en la lista de las mejores obras literarias de la historia y ha sido traducida a más de 50 idiomas.