Las Vestiduras Recamadas

Página autógrafa del libro
Las vestiduras recamadas

 

               “El pueblo necesita de la ostentación, del milagro, para sentirse fervoroso.  La fe penetra en el alma por los sentidos. Si no se admira o se deslumbra ante lo legendario, o ante las vestiduras recamadas, no creerá. De ahí que a veces la iglesia necesita resplandores para seducir a los fieles”.  Las vestiduras recamadas.

           Fue en el año 2006 y durante el transcurso de una conferencia en Málaga cuando oí por primera vez hablar de esta novela, y no pensé que adquirirla hubiese sido un problema hasta que en las librerías que visitaba me confirmaban que estaba descatalogada. Basta que te digan eso, para que crezca el interes por algo. Solo fue cuestión de tiempo y saber esperar, hasta que la encontré. Una joya de novela contemporánea, edición de 1961, usada y con hojas de papel de biblia.

           Las vestiduras recamadas (1932), cuyo título alude a las de las imágenes o tallas de la Semana Santa, describe, en el contexto de un relato ambientado en Málaga,  una historia de amor  que ocupa casi el todo de la novela e incluso suple el tema histórico que la inspira. Alvaro Palma, un joven de izquierdas, ateo y como él mismo se confiesa, heterodoxo, llega a Málaga y se enamora de una mujer con un  pasado y de profundas creencias religiosas.  Un amor imposible, con una trama amorosa enraizada en la ciudad de Málaga y sus tradiciones, sirve de base a la exposición del tema fundamental de la novela, que fue la destrucción del legado histórico-artístico y religioso de la ciudad, durante la denominada “quema de conventos”.

                 Salvador Gonzalez Anaya nace  en Málaga, el 20 de agosto de 1879,  en el número 13 de la calle Nuño Gómez, justo al lado en la que vino al mundo otro insigne malagueño, Cánovas del Castillo.  Cursó el bachillerato en el colegio de los Jesuítas.  Atraido desde joven por la literatura y por la poesía, publicó en diversos medios locales de las ciudad hasta que editó en Málaga “Rebelión” su primera novela en 1905.  Su caracter como escritor podríamos definirlo como novelista regional, en donde la sombra de Andalucia y Málaga se proyectará en casi todas sus obras. Intervino en la vida pública, llegando a ser Alcalde de Málaga y fundando la Asociación de Prensa y Montepío de Periodistas de Málaga.  Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y presidente de las misma en 1930 hasta su muerte en 1955.  En 1947 tomó posesión de la plaza de la Real Academia de la Lengua con un discurso sobre los costumbristas malagueños.

Pza. Contitución. Málaga. Años 30

               Gonzalez Anaya, amante de su ciudad natal, fue testigo de los hechos acaecidos aquella primavera en Málaga  y quiso novelarlos. Lo consiguió relatando  la Semana Santa malagueña previa a los sucesos que estremecieron a España el 11 y 12 de Mayo de 1931, que destruyeron casi la totalidad de la obra escultórica de Pedro de Mena…”ante la cobardia de una ciudad que se prodigaba en lucirlas en las procesiones de su Semana Santa…”, según sus palabras.  Sobre todo en ella, hay una minuciosa descripción de lo que aconteció en la Iglesia de Santo Domingo  y,el escritor indignado, hace una crítica ante la pasividad del aquel gobierno de la Segunda República.

         Así lo relataba en uno de los capítulos del libro:  “¡Nada! Santo Domingo ya no es un templo, sino un conjunto de ruinas.  Se han desplomado las techumbres y por los muros en alberca ascienden los penachos abrasadores.  En el pasillo ví despojos de maderas carbonizadas, restos de efigies sin cabezas, cabezas sin facciones, troncos sin brazos, estofas de casullas ennegrecidas.  Ni aun removiendo los rescoldos pude encontrar huellas del Cristo. Del Cristo de Mena.  ¡Consummatum est!.

Novelas de tema malagueño

  • Rebelión (1905).
  • La sangre de Abel (1915).
  • El castillo de irás y no volverás (1921).
  • Brujas de la ilusión (1923).
  • El camino invisible
  • Las vestiduras recamadas (1932)
  • Luna de sangre (1944).
  • La jarra de azucenas.

Novelas de Tema andaluz, no malagueño

  • La oración de la tarde (1929).
  • Nido real de gavilanes (1931).
  • Nido de cigüeñas (1927).
  • Los naranjos de la Mezquita (1933).

Otras novelas

  • Luna de plata (1942)
  • Cantos sin eco (1899).
  • Medallones (1900)

Nota: Mi agradecimiento a Málaga siglo XX (Recuerdos) Facebook, por las fotos antiguas cedidas de la Semana Santa de Málaga.  https://www.facebook.com/pages/M%C3%A1laga-siglo-XX-recuerdos/140042352755916?ref=stream

 

 

Málaga huele a incienso

Málaga huele a incienso

Ayer, paseando por mi ciudad en pleno centro histórico cerré los ojos un momento, y un aroma intenso, un olor envolvente inundó las calles por las que transitaba.  De pronto los recuerdos, las vivencias, las imágenes, el sonido y el silencio se apoderó de mí.  Cómo un olor tan especial pudo traerme tantas sensaciones.  Me di cuenta que la Semana Santa estába próxima y que Málaga empieza a oler a incienso. Quien ha tenido la suerte de pasear por Málaga en Semana Santa ha comprobado que se conjugan en la ciudad el sentimiento religioso y popular, el fervor y los aplausos ante las manifestaciomes religiosas, con el recogimiento y el silencio. Es la forma tan peculiar como el malagueño vive la fe y la tradición, eso que denominamos la Pasión de Málaga.

No es solo una fiesta popular, es nuestra propia cultura, es el sentir en sus calles, en sus iglesias, en las cofradías, sentimientos que resurgen cada año con los traslados procesionales cuando cada imagen se dirige desde su sede canónica hasta la casa hermandad, donde serán instaladas en sus tronos, para engalanarlos y ornamentarlos como sólo los cofrades  saben hacerlo.  Todo debe estar preparado para la puesta en escena de la semana más importante de nuestra ciudad.

Pasear por Málaga es un privilegio en sí mismo, pero en estas fechas ver a los niños con sus capirotes bajo el brazo y sus túnicas en sus fundas impecables, con el orgullo y la ilusión de salir un año más de nazareno en su cofradía, me hace recordar que yo también fui como ellos y he seguido manteniendo la tradición, porque no quiero perder esos momentos de mi vida.

La pollinica

Al cofrade malagueño nos gusta todo de nuestra Semana Santa, desde escuchar a las bandas de cornetas y tambores tocando en la explanada de Martiricos, visitar las casas hermandad, las iglesias, y la música anunciando la proximidad del Domingo de Ramos, que arranca con la procesión de la “pollinica” representando a Jesús, a su entrada en Jerusalén.  El Domingo es un día para los niños que disfrutan al paso de este trono y al que acompañan pequeños nazarenos.

El Cautivo a su salida de la Casa hermandad

El Cautivo y María Santísima de la Trinidad

Le sigue el Lunes santo, conocido como “el lunes del Cautivo“, el señor de Málaga. No existe otra imagen más arraigada a la ciudad que ésta. Al anochecer y desde la Trinidad, el Lunes Santo es blanco como la túnica de Jesús, balanceandose sobre la alfombra de claveles rojos que lleva bajo sus pies, meciendose al son del paso de los hombres de trono, de los trinitarios.  Y qué belleza disfrutar del encuentro de la Virgen y el Cristo de los Estudiantes en la Plaza del Obispo, mientras le cantan el “Gaudamus Igitur” a la puerta de la Catedral.

Virgen de Las Penas y Cristo de la Agonía

El Martes Santo , la Virgen  de las Penas perfuma la ciudad con ese manto realizado con miles de flores naturales que engalanan su trono, y al caer la noche, la Virgen del Rocío “la novia de Málaga” es paseada por Málaga por sus 260 hombres de trono.  El Miercoles abre sus puertas al corazón de la Semana grande, con la puesta en las calle de las hermandades más antiguas; las Fusionadas, La Paloma, La Expiración, la Sangre y Jesús El Rico, el nazareno que concede la libertad a un preso todos los años, y que ya indultado, acompaña a la cofradia durante su recorrido por la ciudad.

Cristo de Mena

 

 

 

 

 

 

Cristo de Mena

 Llega el tan esperado Jueves Santo y Málaga se echa a la calle para ver a su Cristo de la Buena Muerte, el Cristo de Mena, un momento único y singular en el atardecer malagueño, cuando a su salida de Santo Domingo y acompañado por el tercio de la legión comienza a cantarle durante todo el recorrido procesional el himno de “la buena muerte”.

Es una experiencia sobrecogedora presenciar esta hermosa talla de Francisco Palma Burgos, en lo que algunos han denominado la recreación admirable de lo único, en relación a la original y desaparecida imagen de Pedro de Mena.

Sin olvidarme de la Virgen de la Amargura, conocida en Malaga, como “Zamarrilla”, porque un bandolero Juán Zamarrilla en el siglo XIX huyendo de la ley se ocultó bajo el manto de la Virgen salvando su vida y dejando clavada una rosa blanca en el pecho de la imagen. Cuentan que la flor se volvió roja.  Rojo es el color de esta cofradía, tanto el manto como el palio lo llevan y por supuesto conserva la rosa roja en el pecho clavada con un puñal.  El atractivo de esta cofradía va unido al de la leyenda que la convierte en una de las más tradicionales del barrio de la Trinidad.  La acompaña el Cristo de los Milagros, obra de Francisco Palma Burgos.

La Esperanza

Y para concluir el jueves, la Esperanza hace su entrada en la alameda sobre una alfombra de romero acompañada del nazareno del paso, obra de Mariano Benlliure.

Servitas a su salida de San Felipe Neri

Maria Santísima de los Dolores. Orden Tercera de Siervos.
Servitas.

Servitas

Cuando llega el Viernes Santo, Málaga está de luto, enmudece.   La solemnidad que acompaña a cada una de sus numerosas cofradías se hace patente en el color negro de los nazarenos y en el silencio. De pronto la ciudad oscurece, vestida de luto riguroso aparece Servitas, Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores acompañada por sus fieles mientras rezan en voz alta a la imagen dolorosa, obra de Fernando Ortíz, escultor malagueño del siglo XVIII. La imagen primitiva, desaparecida en los trágicos sucesos de mayo de 1931, correspondía a Pedro de Mena.

Sepulcro

Quiero destacar la hermandad del Santo Sepulcro, cofradía oficial de Málaga que impresiona por su sobriedad y respeto en todo el recorrido y por la imagen de Cristo yacente sobre su catafalco.

Con el Resucitado Málaga pone el broche a una semana de Pasión, en una ciudad que acoge al visitante, y que ofrece tradición y cultura.  Málaga, una ciudad que vive intensamente su semana grande.