Siempre Michelangelo

Miguel Angel Buonarroti

 

 

 

 

 

 

Miguel Angel Buonarroti.  1475-1564

Hay quien me ha preguntado si Miguel Angel estaba abonado al  blog.  En cierta forma lo está.  Su presencia me acompaña, me impulsa y me inspira a menudo a escribir sobre el arte. No he encontrado un personaje más fascinante ni un artista más completo e innovador que este florentino nacido en pleno Renacimiento italiano.

Me bastó hace una decada atravesar el umbral de aquella pequeña puerta situada debajo del “juicio final” y que da acceso al inmenso “cielo raso” de la Capilla Sixtina para comprobar que una bóveda de aquellas características solo pudo hacerla un genio. He aquí, en aquel lugar donde se aprecia la magnitud y grandeza de su obra, como escribió Vasari su biografo en 155o en el libro “Vidas” ….grandeza de caracter, inspiración elevada, hasta lo sublime….

 

Bóveda Capilla Sixtina

La grandeza del artista no solo se mide por sus obras, también por su vida; fue capaz de llevar la contraria a papas y nobleza, alabado por todos, pero en realidad profundamente solo y lleno de contradicciones.  Tuvo la inmensa suerte de nacer en el entorno de Florencia, que en la Europa de 1400 se convirtió en el centro del mundo de la cultura. Con solo 30 años era conocido en toda Europa, logrando superar a los clásicos.  Bajo el auspicio de Lorenzo de  Medici que lo acogió en su palacio de Via Larga hasta su muerte, en 1492,  y su vinculación  con personajes, ideales, y circulos del arte que frecuentaba lo convirtieron en un artista único y un incansable buscador de la belleza

El Moises

 

Miguel Angel era inimitable, nadie ha podido igualar la originalidad y la fuerza de sus construcciones.  Por más que se empeñaran en ligar su figura a la Roma de los papas, su arte marcó sobre todo el Renacimiento Italiano. Cada trazo, cada obra suya era fruto de un camino interior, de un deseo irrefrenable de perfección, y de la angustia que le provocaba la renuncia a sus verdaderas y ocultas pasiones.  Sus obras despiertan inquietudes, emociones y suscitan de todo al que las contempla.  Su figura trasciende al tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *