Lo inalcanzable

 

“En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna”      Gustavo Adolfo Bécquer

 

                Quién no ha soñado alguna vez contemplado la luna.  Quién no se ha propuesto un cambio, un reto, un objetivo tal vez.  Cambiar, evolucionar, modificar algo es un desafío continuo que nos proponemos para llevar a cabo un sueño.  En el camino nos habremos dejado la piel, la paciencia, y tal vez las lágrimas. Cambiar es abrir la puerta de par en par a una nueva vida. Perseverar, mantener  la esperanza, vivir con ilusión y esperar, siempre supe que trás el esfuerzo continuo estaría el resultado.

                La vida es de aquellos que se levantan tras caer una y otra vez, de quienes estén dispuestos a permanecer, a ponerse una meta, a no alcanzarla  y comenzar de nuevo. A no dejarse vencer ni conformarse. Un buen día después de todo el esfuerzo, cuando menos lo esperas llega la recompensa.

              No desfalleceré nunca por inalcanzable que parezcan mi sueños.  Cuando leí este breve cuento de Alejandro Jodorowsky  pensé en todo lo anterior.

“Un arquero quiso cazar la Luna. Noche tras noche, sin descansar, lanzó sus flechas hacia el astro. Los vecinos comenzaron a burlarse de él. Inmutable, siguió lanzando sus flechas. Nunca cazó la Luna, pero se convirtió en el mejor arquero del mundo”

 

 

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