Las naves de Calígula en el lago Nemi

Lago Nemi

Lago Nemi

                     La cuenca del lago Nemi, apenas a unos 30 kilometros al sur de Roma, es un lugar tranquilo donde coexisten naturaleza y abundante vegetación de bosques de castaños. Una zona de esparcimiento para la bulliciosa ciudad italiana y un apacible lugar para visitar y pasear en cuyos alrededores se mezcla la historia y la leyenda. El lago de Nemi, de origen volcánico, y situado entre las poblaciones de Nemi y Genzano, era el lugar preferido por los romanos durante la temporada estival,  para disfrutar de la naturaleza y de un excelente clima debido a los bosques y a la abundante vegetación de sus alrededores. Justo en una de sus orillas se encontraban los restos arqueológicos del Templo de Diana, lugar de culto dedicado a la diosa romana. No es de extrañar que la zona de Nemi haya atrapado desde siempre la imaginación de las personas sensibles a la belleza antigua y a la historia.

Restos del Templo de Diana

Restos del Templo de Diana

                Pero su popularidad se debe a una leyenda que durante siglos circulaba entres los habitantes de Roma y demás ciudades periféricas. Contaban que en las profundidades del lago había dos grandes embarcaciones de origen romano, que guardaban imponentes joyas y tesoros.  Dicha leyenda fue relatada a través de los siglos de generación en generación. Según los textos de Suetonio, historiador romano posterior a Calígula, -éste ordenó construir dos navíos de lujo para completar la villa imperial de Nemi, hacia el año 37 de la era cristiana. Calígula quiso emular los grandes barcos de recreo helenísticos con la intención de superar a los antiguos reyes ptolemaicos y deslumbrar al mundo-.  Uno era un templo consagrado a la diosa Diana y el otro era un templo imperial flotante, fruto de la ostentación y las excentricidades del emperador. A su muerte en el año 41 d C, el Senado romano destruyó todas sus posesiones y los dos barcos fueron hundidos.

Dibujo del navío.

Dibujo del navío.

           En pleno Renacimiento italiano, el Cardenal Colonna, dueño de aquellas tierras contrató a los mejores ingenieros dispuesto a comprobar la veracidad de la leyenda y a recuperar los barcos o sus enseres, pero no pudieron conseguir nada. En los siglos posteriores, gracias a las indicaciones de pescadores, y a base de investigaciones más detalladas, consiguieron extraer figuras de bronce, tejas de cobre y algún valioso objeto ornamental. En definitiva no conseguían gran cosa, salvo fragmentar los navíos. Los intentos de recuperación llevados a cabo desde el siglo XV no habían prosperado.

Naves de Calígula

Naves de Calígula

                 Por ello el Gobierno italiano a comienzos del siglo XX decidió hacer un informe minucioso de los restos hallados con el objeto de no provocar más daño en las embarcaciones.  En 1926, y tras varios intentos frustrados de conseguir extraer los restos, los arqueólogos expusieron que cualquier intento por recuperar la nave por medio de grúas, provocaría su inevitable destrucción. Por tanto, el plan fue desecar el lago Nemi, aspirando y drenando por un túnel subterráneo de 1650 metros sus aguas, hacia el cercano lago Albano.

Medusa de bronce

Medusa de bronce

           Cinco años aproximadamente ( 1928-1932) duraron los procedimientos de recuperación de ambos barcos.  Se trataba de dos naves de más de 70 metros de longitud dotadas de todos los lujos de la época. Una de ellas era un palacio real flotante de uso recreativo y a la otra se le atribuye un uso ceremonial, debido a los hallazgos a bordo de objetos antiguos de culto vinculados a Isis. Tras la operación, ambas embarcaciones fueron expuestas en el Museo de las Naves, construido para la ocasión, en la localidad cercana de Nemi. Pero sólo pudieron admirarse unos pocos años, ya que en 1944 un incendio los dejó convertidos en cenizas. De las gigantescas naves solo se salvaron las piezas de bronce y metal, que se encuentran en la actualidad en el Museo Nazionale Romano di Palazzo Massimo de Roma.

2 pensamientos en “Las naves de Calígula en el lago Nemi

    • Gracias Fernando. Me alegro que te guste. Lástima que desde el punto de vista histórico no hayan quedado más piezas y enseres de las embarcaciones, ello nos haría conocer algo más de aquella época. Un saludo.

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