La Última Cena de Leonardo

 

La Última Cena. Leonardo da Vinci

                   Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará». «¿Acaso soy yo, Señor?». Él respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!». Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: ¿Soy yo acaso?. Díjo: Sí, tú lo has dicho.     (Mt 26,14-25)

               Para que un pintor del Renacimiento, sea recordado hoy, cuando se cumplen 561 años de su nacimiento, debió ser alguien importante, pero importante de verdad. Grande hasta el punto de cambiar de forma rotunda la dirección de la humanidad, al menos en lo que a ciencia se refiere.  Por más que muchos se empeñen en considerar otras pinturas de Leonardo da Vinci como las mejores obras de arte de la historia, yo siempre he preferido esta. Me parece más enigmática, más profunda, y observándola de cerca, cabe pensar que Leonardo quiso plasmar en ella el momento en que Jesús pronunciaba esas trágicas palabras, que le llevarían horas después a la Cruz.

Juan y Pedro. Judas en primer término

Basta contemplar el cuadro unos minutos y analizar la escena.  Algunos de los apóstoles parecen retroceder impresionados al escuchar la revelación, otros parecen manifestar su inocencia y amor hacia él, otros discuten sobre lo que ha dado a entender y los que están más cerca parecen reclamar una explicación sobre lo que ocurre. Pero en todos y cada uno de los rostros se percibe la acuciante pregunta de quién será el que traicionará a Jesús.  Pedro, de caracter fuerte e impulsivo, se precipita como si confesase algo al oído a  Juan ( a la derecha de Jesús).  Tan solo uno, Judas, en primer término, entre Juan y Pedro, aparece aislado, ensimismado y solo frente a los doce.  Es el único que no pregunta, ni comenta, ni gesticula tan siquiera.  Sólo espera el desenlace ante la resignación de su maestro.

                 Pero más allá de las interpretaciones bíblicas, es posible deducir el mensaje que Leonardo quiso expresar sobre la conducta y las reacciones humanas. En su imaginación recreó una escena tranquila y sosegada en equilibrio con el entorno en donde sería expuesta.  Pero la obra tiene algo de dramática y misteriosa, lo que ha dado pie a numerosas leyendas y múltiples lecturas sobre la identidad de sus personajes a lo largo de la historia. Y aunque tratándose de una conversación, representa un tema central de la fe cristiana.

Santa maria della Grazie. Milán

              En la actualidad, el mural, realizado entre 1495 y 1497,  se encuentra bastante deteriorado debido a la humedad que invade la pintura. Está pintado originariamente sobre la propia pared del comedor en el convento dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán.  La obra cubre una de las paredes frontales de una gran sala que sirvió como refectorio de los monjes.  Quien lo ha visitado ha podido comprobar la perspectiva, con  tanta profundidad que parece como si el comedor se hubiese prolongado y  allí se hubieran reunido para “La Última Cena”.
                                                                                                                                                                                                                  
La misteriosa sonrisa de Mona Lisa  http://www.enmiscriptorium.com/?p=1259
The mysterious smile of Mona Lisa  http://www.enmiscriptorium.com/?p=1376

 

 

 

 

 

 

 

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