La cristianización del Panteón de Roma.

Tener la oportunidad de pasear a pie por el centro de Roma es sorprenderte a cada paso con un edificio emblemático, una iglesia barroca, un monumento clásico e infinidad de rincones maravillosos.  Pero es curioso que las dos veces que la he visitado me ha ocurrido lo mismo, sin esperarlo y tras caminar por una calle del centro, me encontré con la visión inigualable del Panteón de Agripa, el más maravilloso de todos los edificios romanos y el único templo de la antiguedad clásica que sigue aún siendo lugar de adoración. No lo esperaba allí y tampoco recordaba el lugar exacto de su situación porque los aledaños  al templo mantienen edificios contemporáneos  y  solo cuando llegas a la Plaza de la Rotonda te sobrecoge esta imponente construcción, emergiendo incólume desde el pasado, vestigio inmenso del imperio romano, cuya cúpula, es la más grande y mejor conservada de la antiguedad.

El Panteón de Roma fue construido en el año 27 a. de Cristo bajo el mandato del consul, político y militar romano Marco Vespasiano Agripa (63-12 a. C.).  Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto, el proyecto se atribuye a Apolodoro de Damasco y fue edificado en un principio para rendir culto  y servir de morada a todos los dioses romanos. Posteriormente en el año 80 d. C. un incendio lo dejó destruido hasta que el emperador Adriano (76-138 d. C.) mandó reconstruir totalmente el edificio sobre las bases del anterior en el año 123, conservando la inscripción frontal en el arquitrabe con el nombre de Agripa.  M. AGRIPPA. L.F. COS. TERTIUM. FECIT. (Construido por Marco Agripa, hijo de Lucio, por tercera vez consul).

El 28 de Febrero del año 380, Teodosio I El grande (378-395) declara el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano. A partir de ese momento la jerarquia católica comienza a plantearse el destino que podría otorgarse a la infinidad de edificios, monumentos y templos paganos que se reconvirtieron una vez que el imperio romano ya estaba en parte evangelizado.  Esto ocurrió unos siglos más tarde, cuando en el año 608 el rey bizantino Flavio Focas entregó el Panteón al Papa Bonifacio IV, quedando desde entonces consagrado y convirtiendose en el primer templo pagano que pasó a ser religioso.
Inspirado claramente en los modelos griegos, su entrada está construida por hileras de columnas rematadas con capiteles corintios, además de poseer una gran cúpula de 43 metros de diametro, exactamente lo mismo que la altura que conforma el espacio interior.  Nunca antes  se había acometido en ninguna construcción las enormes dimensiones de su cúpula debido al riesgo y dificultad que supondría sostenerla.  Esto fue lo que la convirtió en un referente en la historia de la arquitectura.
Pero una vez en el interior lo que más sorprende es la grandiosa estancia circular de proporciones perfectas, que posee en lo alto de su bóveda un óculo de 8,92 metros  a través de la cual se ve el cielo y que permite que la luz natural entre en el interior del templo. Una luz difuminada y apacible, que juega con la arquitectura y  proyecta armonía en las diferentes proporciones del interior. Toda la perspectiva del templo depende de esa luz que se introduce allá desde lo más alto, y a medida que el sol se mueve y recorre el interior de forma cíclica va permitiendo ver las diferentes imagenes y relieves que el templo posee.  La claridad, las sombras y los matices que iba adquiriendo el interior daban un ambiente de paz y serenidad al recinto. Tuve la inmensa suerte de visitarlo a mediodía cuando se puede percibir perfectamente el rayo de luz que penetra desde el cielo a través del único vano, alumbrando todo el interior del templo. La fotografía captó ese momento y el haz de luz.
Me sorprendió comprobar que el óculo está al descubierto, sin ningún tipo de protección que pueda aislar el interior del templo de las inclemencias del tiempo, como la lluvia.  El suelo de la planta es ligeramente convexo, con la parte central  más alta que el resto del templo, para que el agua que entra por el óculo fluya  hacia el canal situado en todo el perímetro.  Existen diminutos agujeros en el suelo que permiten el desague y no altere la conservación del pavimento.  En su interior contiene las tumbas de Anibal Carraci, pintor intaliano del Barroco, la de los dos primeros reyes de la Italia unificada, Victor Emmanuel II y Humberto I, y la del insigne pintor del Renacimiento Rafael Sanzio.

Tumba de Rafael Sanzio

Ha sobrevivido a todas las historias y ha visto cambiar la ciudad de Roma a través del tiempo.  Resulta irónico pensar que el que fuese considerado el mayor templo pagano del mundo sea ahora una iglesia cristiana con misas y actos religiosos de forma regular. Actualmente es una iglesia católica dedicada a la Virgen María, denominada en Roma Santa María de los Mártires.

Puertas de acceso al templo

3 pensamientos en “La cristianización del Panteón de Roma.

  1. El Panteón de Adriano es maravilloso. La mayor cúpula de la antigüedad. Las fotos son muy bonitas. Extenso y generoso el reportaje. La Iglesia cristianizó casi todo. Celebramos muchos ritos paganos cristianizados y muchos de nuestros ritos tienen su origen en el paganismo. Es toda una paradoja.

  2. En Roma hay muchisimos edificios y monumentos cristianizados, el más imponente de todos es el Coliseo, y la columna de Trajano es una maravilla, pasó de tener en su cima al emperador a tener la figura de San Pedro. Pronto hablaré de ella.

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