Hoy un pensamiento

Inmersos como estamos en una época en la que desde cualquier ámbito nos asedian con el déficit, la prima de riesgo y la deuda, y en donde los despidos y los eres a las empresas parecen no acabar nunca, también es necesario encontrar algún recurso personal para frenar y huir de ese canto de sirenas económico y político que trata de seducirnos a todas horas. Esto no significa dar la espalda a lo que vivimos,  ocurre  que yo tengo mil maneras de encontrar esa parcela pequeña y propia que me ayuda a ser feliz.

Hay quien pasa el día quejandose, dilucidando en echar la culpa a uno u otros mientras el tren sigue pasando sin detenerse apenas en ninguna parada, porque nosotros seguimos recreandonos en lo que una vez fue y tuvimos.  Perdimos valores, “ganamos” en individualismo, el cual crece a pasos de gigante, la competencia es voraz en el terreno laboral, vemos como la situación actual ha desmembrado familias,  las parejas cada vez son más desechables, muchas unidas tan solo por inercia, libertades confundidas con respeto… un mundo al revés que podemos cambiar si tirasemos más a menudo de sensatez y coherencia.

En lugar de seguir voy a dejar una poesía que me han regalado.  Yo diría una reflexión, me gustó, y voy a compartirla:

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

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