Francisco, un papa jesuita y latino

Confieso que me hubiese gustado oír el nombre de Pedro por El cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran cuando anunció el Habemus papam. Desde Simón Pedro, el pescador de Galilea, primer pontífice de la Iglesia Católica, cuyo pontificado duró veinticinco años y que concluyó en el año 67 d.C. con su muerte como mártir de Roma, ninguno de sus predecesores se ha atrevido a adoptar este nombre. De entre los llamados Pedro, como nombre propio ninguno rompió la superstición. Quizás porque ellos ya se consideran PEDRO, tal vez por respeto al apostol.

Hasta ayer, a lo largo de veinte siglos, ningún americano había sido consagrado papa, la mayoría han sido italianos, pero todos europeos.  Pero tal vez la condición más inesperada del nuevo papa sea la de jesuita.  La Compañia de Jesús, fundada en 1540 por San Ignacio de Loyola, ha sido, y me atrevería a decir que es la orden religiosa más poderosa, influyente y carismática de la Iglesia Católica desde el siglo XVII. Bergoglio se convierte en el primer papa jesuíta.  Con su pontificado la orden estará llamada a resurgir, puesto que en los últimas decadas sus miembros habían reducido considerablemente.

Basílica de San Pedro

Pero ¿qué espera el mundo del nuevo papa? Millones de personas han seguido durante estos últimos días todo lo que ocurría alrededor de la Plaza de San Pedro. El interes ha dejado de lado el baldaquino de Bernini o la cúpula de Miguel Angel y todos hemos tenido la expectación de saber qué ocurría entre las capillas Paulina y Sixtina. Nadie se ha resistido al animado desfile de cardenales, obispos y arzobispos y tras dos consecutivas fumatas negras, por fín el lluvioso cielo de Roma anunciaba al mundo la elección del nuevo papa. Ahora el papa Francisco deberá definir y marcar el ritmo hacia la denominada Nueva Evangelización, aquella a la que tantas veces se refirió Juan Pablo II y que partía del Concilio Vaticano II, destinada a impulsar una relación misionera con el mundo.

Sea cual sea, el estado en el que el papa se encuentre la Iglesia Católica, hasta los fieles más fieles sugieren una reforma inmediata, que presumiblemente abordará cuando tome las riendas del Vaticano. Otra cosa será que resulte victorioso de los diferentes y difíciles desafíos que le aguardan en su pontificado. Para empezar hoy ha hecho acopio de austeridad rompiendo con el protocolo establecido, algunos dicen que su extrema sencillez ya ha sido advertida a la seguridad vaticana. Esperemos que alguien que suponemos el sucesor de aquel humilde pescador de Betsaida sea capaz de romper el boato que acompaña al Vaticano.

Un pensamiento en “Francisco, un papa jesuita y latino

  1. La más pura verdad, yo si esperaba con ansias un papa humilde, un pastor que huele a ovejas como dice el mismo card. Bergoglio y papá Dios ha premiado esa tremenda necesidad de un hombre de pueblo que tenia la Iglesia desde hace tiempo, alguien que rompiera los protocolos como Juan Pablo II, pero todavia más, más aún ahora que me parece es algo tremendamente imperativo tomar un nuevo rumbo en la curia vaticana, hace falta barrer y bien y nada mejor que una escoba nueva para hacerlo, que el Señor lo guie y proteja, pues no es poca cosa lo que tiene que hacer, el hedor es tremendo y las soluciones no pueden esperar
    Exitos y bendiciones para ti su santidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *