El Neoplatonismo en Miguel Angel

 

El Moisés

 “En cada bloque de mármol veo una estatua tan claramente como si estuviera frente a mí, de formas perfectas en su postura y acción. Sólo tengo que quitar las paredes ásperas que aprisionan la hermosa figura para revelarla al mundo tal como yo la veo”

Miguel Angel Buonarrotti. 1490

           La Florencia de los Médici, en el siglo XV era el centro del mundo de la cultura, del arte y de las ideas renacientes. Fue Cosme El Viejo, político, banquero y fundador de la dinastía Médici, quien hizo que su familia gobernara la ciudad de Florencia y coleccionara grandes obras de arte llegadas de toda Italia.  Financió el proyecto de Brunelleschi para realizar la cúpula del Duomo de Florencia, descubrió a artistas de la talla de Donatello y Boticelli y acogió en su palacio  a filósofos y pensadores, con idea de traducir las obras de Platón al latín, creando así una academia de humanistas florentinos. Pero fue su nieto, Lorenzo El magnífico, quien con solo 20 años y a la muerte de sus predecesores tomó las riendas de la dinastía y asumió el papel de patriarca y mecenas de arte.

La formación de Miguel Angel

         En este entorno, Lorenzo quedó impresionado de una escultura realizada por un joven florentino que demostraba talento pero que no encontraba apoyo familiar suficiente para desarrollar sus cualidades artísticas.  Lo llevó a vivir al palacio de la familia Médici y con solo 14 años, aquel joven, se encontró rodeado de maestros que le transmitieron las inquietudes filosóficas y espirituales que le convertirían en un artista único, osado, innovador y filosemita, pero a la vez apasionado y lo suficientemente hábil, que cuando el papa, veinte años más tarde, le encargó la más grande de las obras de arte para rendir homenaje a la iglesia, él supo plasmar y ocultar con genialidad sus verdaderos sentimientos en la bóveda de la Capilla Sixtina.

Florencia

           Pero hubo dos personas, dos grandes maestros de la historia que influyeron de forma decisiva en la formación de Miguel Angel, ellos eran  Marsilio Ficino y Pico della Mirandola.  Reconocidos como los grandes filósofos del Renacimiento en Florencia, convirtieron a aquel joven talentoso en discípulo de ellos con la intención de transmitirle sus enseñanzas. Ficino fundador de la Academia Platónica en Florencia, transmitió a Miguel Angel las audaces ideas de esta escuela de pensamiento. Pico, fue quien estuvo más cerca del artista y quien le mostró la relación entre el antiguo misticísmo, la filosofía griega, el cristianísmo y el judaísmo.  Así, el niño prodigio del Renacimiento, quedó marcado por doctrinas filosóficas de belleza y de espiritualidad hasta tal punto que, cuando pintó El Juicio Final reflejó en secreto el testimonio de las incomparables y “heréticas” enseñanzas recibidas.

El cuerpo  es una cárcel para el alma.  Platón

             Cuando Miguel Angel recibió el encargo para realizar el grupo escultórico destinado a formar parte de la tumba del papa Julio II, El Moisés, (la que siempre él consideró la obra de su vida), creó una metáfora alegórica de la esclavitud a la que es sometida el alma humana, prisionera en vida de los deseos del cuerpo de los que trata de liberarse. Influenciado por las teorías de Platón, esculpió dos esclavos, el esclavo moribundo y el esclavo rebelde haciendo alusión a las ataduras de la vida humana. Miguel Angel siempre atormentado por sus ansias de perfección, volvió a dejarnos un mensaje velado en el grandioso monumento funerario.

Nota: En un principio las esculturas de los esclavos formarían parte de la tumba papal.  A su término Miguel Angel se las regaló a Roberto Strozzi, exiliado florentino que acogió al artista en su domicilio durante un periodo de su vida. Éste a su vez se las regaló al Rey de Francia. Actualmente están en el Museo del Louvre (París).

El Moisés, se encuentra en la Iglesia de San Pietro in Vincoli (San Pedro encadenado) en Roma.

Esclavo rebelde

Esclavo moribundo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *