El mercado de Atarazanas. Más de un siglo después.

Cada vez que paso por el mercado de Atarazanas de Málaga y me fijo en esa esplendida puerta que da acceso al mercado central, veo en ella la destacada presencia arabe en la ciudad.  Esa puerta, vestigio de  la época de Al Andalus, se ha convertido en un lugar de paso para malagueños, visitantes y turistas que por alguna razón u otra visitan el centro de la ciudad o simplemente la cruzan para acceder al moderno y rehabilitado mercado malagueño.  Pero pocos conocen la increible historia que tiene y cuál fue, antaño, su verdadera utilidad.
                                                                                                                                                                         
Desde su remodelación, que ha durado dos años,  es evidente la transformación del edificio tanto en su apariencia externa como en el interior del mismo, lo que ha realzado su aspecto monumental.  Las mejoras que ofrece el nuevo recinto han convertido el mercado es un sugerente lugar para realizar las compras de productos perecederos y en donde es posible encontrar otro tipo de alimentos que  no encontramos habitualmente.
Lo primero que llama la atención es la bella vidriera frontal con alegorías sobre Málaga, la cual aporta una claridad extra al espacio interior, además de la sustitución del techo cerrado por uno translucido. El orden y la limpieza, facilitan la compra así como una adecuada indicación de los diferentes puestos alimenticios. Da gusto comprar allí y ver el bullicio y la variedad de personas que lo visitan, muchos sobre todo turistas extranjeros, atraídos por conocer la inmensa y variada oferta gastronómica de Málaga.

 

 

                                                                                                                                                                          
Su nombre actual, Atarazanas, se debe a que en su lugar estaban las antiguas Atarazanas Islámicas (edificación usada como cuartel naval y  destinada a guardar arsenal y a la construcción de  barcos). No olvidemos que en  aquella época el mar llegaba a las proximidades del actual mercado y su cercanía  al puerto era escasa. De entonces, solo queda la puerta principal de marmol, de época nazarí (siglo XIV), de 24 metros de altura y 7, 5 metros de ancho, cuyo arco de herradura apuntado lo situan en el reinado de Mohamed V (1354-1391).

Mercado Atarazanas. 1900.

El caracter militar del edificio se mantuvo a lo largo de varios siglos. Considerandolo de interés estratégico se convirtió en cuartel en el siglo XVIII y más tarde en Hospital Militar. La decisión de transformarlo en Mercado en 1862 partió de la expansión económica y urbanística de Málaga, a raíz de la ley de desamortización.  La revolución de 1868 decretó el derribo total del edificio, a excepción de la puerta y arco nazarí de entrada que condicionarían su posterior construcción y diseño actual, obra del arquitecto Joaquín De Rucoba y que tuvo lugar entre 1876 y 1879. Con todo, su aspecto va más allá de la belleza temporal o artística porque es una arquitectura evocadora de un pasado nostálgico y romántico, signo del progreso económico de la Málaga del siglo XIX.
                                                                                                                                                                                                                         
Nota: El Mercado de Atarazanas de Málaga está inspirado en el Mercado de Les Halles de París..
Fotografías antiguas cedidas por:  Málaga siglo XX Recuerdos.

 

 

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