El hombre en la Antártida

       “Si una manera es mejor que otra, ello prueba que es el camino de la Naturaleza”

Si existe un lugar en el mundo que sueño con poder visitar algún día, ese lugar es la Antártida. Tengo la sensación de que el mundo allí se detiene, que nada de lo que aquí poseemos allí nos pertenece, y que la percepción cromática que tenemos del planeta en aquel lugar es solo blanca.  La historia de la Antártida podría ser igual que la de cualquier otro continente de la tierra pero su inaccesibilidad y sus condiciones clímáticas han hecho que quedara excluida de la ocupación del hombre.  Mientras que  la vida en el planeta ha avanzado en la evolución humana, cultural y social, la Antártida ha permanecido alejada de la huella del hombre y por tanto de todos los conflictos en la historia de la humanidad por establecer fronteras.

Es ejemplar encontrar un rincón en la tierra donde de manera armoniosa todo ha evolucionado hacia el equilibrio lejos de los intereses del mundo y a salvo de todo lo que no sea propio de la naturaleza. La Antártida es un lugar distinto en el planeta, su misterio nos resulta atractivo al ser humano porque es inaccesible e impenetrable.  Los mecanismos de defensa naturales que emplea para protegerse son tan complejos de descifrar que supone una garantia de futuro y conservación en la tierra.

Hace tan solo diez días, el “Hespérides” el buque oceanográfico  español preparado para realizar investigaciones científicas en todos los mares y océanos del planeta zarpó del muelle Don Juán de Borbón en Cartagena con destino al Polo Sur, con el  objetivo de poner en práctica la Campaña Antártica Española 2012-2013.  Se prevee que la expedición llegará a la ciudad de Mar de Plata (Argentina) y a la Punta Arenas (Chile) a mediados de diciembre próximo. En ellas realizará dos escalas técnicas para luego zarpar con destino a la Antártida en donde permanecerán hasta mayo del 2013.

Durante estos meses desarrollará proyectos de investigación que abarcará vulcanología, sismología, glaciología, geología, biología marina, cambio climático y el impacto de la actividad humana en la Antártida.  La mayor parte del tiempo coincidiendo con el verano austral establecerán su centro de investigación en las Bases Antárticas Españolas, Juan Carlos I en la Isla de Livingston y gestionada por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y la base “Gabriel de Castilla” en Isla Decepción gestionada por el ejercito de tierra, para luego continuar en las Islas Shetland del Sur y el Estrecho de Bransfield.

Se han cumplido ahora los 25 años que un grupo de expedicionarios españoles  instalaran la primera base para pasar allí los meses del verano antártico, desde entonces ya sea en proyectos científicos,  programas de investigación o seguimiento de los efectos del denominado cambio climático el contacto con la Antártida desde España nunca se ha perdido.

 El 1 de diciembre de 1959, doce países firmaron en Washington el Tratado Antártico que entró en vigencia el 23 de junio de 1961. Desde su entrada en vigor, 50 paises lo han firmado de los cuales 28 son Parte Consultiva (miembros de pleno derecho con voz y voto).  España se adhirió en 1982, y fue admitida como Parte Consultiva en 1988.

Solo el tiempo nos dirá las repercusiones que la depredación humana dejarán en el planeta, las consecuencias de este lento exterminio que el hombre se han empeñado en ejecutar, yo solo espero y deseo que estemos a tiempo de considerar el respeto a la vida natural.

2 pensamientos en “El hombre en la Antártida

  1. Como siempre, antes de proteger debemos conocer. Por eso resultan tan importantes las expediciones científicas a estos remotos lugares, son en última instancia el altavoz que nos hace llegar el mensaje más importante: basta muy poco para romper el frágil equilibrio que permite la vida del ser humano en este planeta. Tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad en el daño que hacemos al entorno para ponerle fin.

  2. Estimado José Luis, tú lo has dicho. Para proteger hay que conocer y ahí radica el peligro. El hombre no conoce los fondos marinos difícilmente podrá cuidarlos o protegerlos.

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