El Dolor de Servitas

Servitas a su salida de San Felipe Neri

Hay un  momento en la Semana Santa malagueña que el silencio se apodera de la ciudad.  Cuando las puertas de San Felipe Neri se abren y se escucha el retumbar sordo de los tambores, sonando a muerte y a duelo  desde la calle Gaona, comienza el luto para la Dolorosa de Servitas.  La Noche del Viernes Santo es especial en Málaga. No hay aplausos, ni luces, ni sonidos, la devoción del cofrade parte del silencio y de la oración.  Casi al filo de la média noche la Virgen de los Dolores, Servitas, pasea por Málaga envuelta en dolor, de riguroso luto y buscando sosiego con su mirada inconsolable elevada al cielo. Un cuchillo en el corazón completa la talla, de típica costumbre servita.

Me gusta verla cuando sale, en los primeros minutos de su recorrido cuando los penitentes  rompen el silencio y  comienzan los rezos de la Corona Dolorosa en la que se meditan los Siete Dolores de la Virgen. Portan túnicas y capuz de color negro, cíngulos negros y escapularios de la orden.  Sobrecoge la austeridad de la comitiva, apenas enseres, descalzos, portando cirios unidos a modo de antorcha.  Acompañar a Servitas al comienzo de su recorrido es uno de los momentos magicos de la Semana Santa malagueña.  Y una vez en la calle buscar la Málaga barroca, intramuros de Carretería, para esperarla en sus calles estrechas, oscuras, y en penumbra.

Salida en San Felipe Neri

                                                                                                                      

Venerable Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores.  Servitas.

Aunque su origen se remonta a la Edad Média, fundada en Florencia en el siglo XIII, la orden religiosa de clara advocación mariana no se estableció en Málaga hasta el año 1695.  Tuvieron que transcurrir unos años, hasta que en 1739, el Conde de Buenavista, personaje de la nobleza malagueña encarga a los Padres Filipenses que promuevan la fundación de la Orden en Málaga, en la emblematica iglesia de San Felipe Neri.  En los sucesos de 1931 “Quema de Conventos”, la orden perdió su primitiva dolorosa, obra atribuida al imaginero español Pedro de Mena, aunque se salvó la imagen dolorosa de Fernando Ortiz, escultor malagueño del siglo XVIII y autor de tallas pasionistas de Málaga, y el estandarte con los Corazones Filipenses. En la actualidad, ésta es la imagen que se procesiona la noche del Viernes Santo en Málaga.

Un pensamiento en “El Dolor de Servitas

  1. Ay, la noche de la quema de conventos.
    ¡Qué emocionante leer esta entrada! Ese momento, como bien defines, es especial y qué silencio, qué respeto. El Viernes Santo es el viernes de muerte, de silencio y más que nunca de oración. Espero que este año también puedas disfrutar a Servitas como tanto te gusta.
    Enhorabuena.

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