El Arrecife de las Sirenas en el Cabo de Gata

 

Ulises y las sirenas

Ven Ulises; ven, héroe prodigioso; honra de Grecia; aquí detén tu nave y escucha nuestros cantos melodiosos. Jamás hubo mortal que a estas riberas llegase sin oir nuestros conciertos, y siempre salió de ellos hechizado.

...Cantaban y en mí ardían los deseos de oirlas más de cerca.  Con ahinco pedía que los lazos me soltaran….

                                                                                                                                      Canto XII de la Odisea.

         Según la mitología, las sirenas debieron ser criaturas fascinantes de gran belleza y poder de seducción.  Eran parecidas a las ninfas, vivían en el mar y sus cuerpos eran mitad mujer, mitad pájaros. Poseedoras de una inmensa dulzura y una voz celestial, con la cual atraían a los barcos y cuyos marineros embelesados por sus cantos melodiosos y bellezas, al acercarse hasta ellas morían ahogados en el mar.  Tan solo hubo un personaje capaz de soportar y no sucumbir al canto de las sirenas. Fue Ulises, que siguiendo los consejos de la diosa Circe, ordenó a los hombres que le acompañaban en la nave de vuelta a Ítaca, que se taponaran los oídos con cera para no escuchar sus voces, mientras que él se ató al mástil del barco para poder oírlas, con la única condición de que aunque se lo suplicase no le desataran del mástil nunca.

        Las sirenas seducían a todos los hombres con sus hechizantes voces, pero si alguno era capaz de oirlas y no sentir la fuerte atracción, ellas morirían. Una leyenda, a fin de cuentas, como tantas otras,  pero cargada de simbolismo y relacionada con la voluntad y la intención inamovible del ser humano ante las tentaciones.

         Cuando hace unos días, a través de una pequeña embarcación, pude contemplar de cerca el Arrecife de las Sirenas en el Cabo de Gata, junto al faro, quedé cautivada por ese maravilloso paisaje volcado en el mar; abrupto, arriscado, salvaje, con todas las tonalidades de azul en sus aguas rodeando las formaciones del arrecife que se elevan sobre el nivel del mar.  Auténticas chimeneas volcánicas que se formaron en el periodo terciario, hace más de 10 millones de años, y sometidos con el paso del tiempo a un lento proceso de erosión.

          Al parecer la zona estuvo antiguamente poblada de focas monjes, y los marineros confundían sus gritos con los temidos cantos de las sirenas evitando acercarse y pasar cerca de aquel lugar por miedo al choque de la embarcaciones con el arrecife.  No sabemos si algún navegante sucumbió en algún momento del viaje, a los sonidos cautivadores  que provenían de aquel bello lugar en el Cabo de Gata.

 

Arrecife volcánico

 

 

2 pensamientos en “El Arrecife de las Sirenas en el Cabo de Gata

  1. Toda la razón, Carlos. Para mi ha sido un descubrimiento. Sólo he visto la mitad del parque natural, pero he quedado fascinada de tanta belleza de paisajes, de naturaleza, del mar. Volveré y pronto.

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