Viernes de Dolores en Málaga. Servitas.

     

Servitas. Málaga

Servitas. Málaga

     Viernes de Dolores

        Resulta practicamente imposible enumerar las diferentes imágenes de las Dolorosas andaluzas. La Virgen, por su condición de corredentora, es la imagen más representada en la iconografía cristiana. Su figura está extendida por todo el mundo y es raro el templo o museo que no cuenta con una imagen de María en sus diferentes advocaciones. Desde la Madre bondadosa del nacimiento e infancia de Jesús hasta la Madre Dolorosa que sufre la agonía y muerte de su Hijo. Cada una de ellas tiene su impronta particular pero hay una talla que destaca sobre las otras por la intensidad de los sentimientos que expresa y por lo que representa.

San Felipe Neri

San Felipe Neri

     

        En la Iglesia de San Felipe Neri de Málaga se encuentra esta imagen que cito, obra del escultor malagueño Fernando Ortíz, uno de los más destacados imagineros del siglo XVIII, y que fue realizada en Málaga entre los años 1743 y 1756.

      Servitas, como se la conoce popularmente, es una Dolorosa con los ojos inundados de lágrimas y el corazón traspasado por un puñal, en recuerdo de los Dolores ante su hijo en la Cruz. El gesto de dolor en su rostro lo dice todo. El artista rompió el modelo heredado de siglos anteriores donde las Dolorosas tenían las manos unidas y recogidas para ofrecer una talla de tipo implorante con brazos extendidos y mirada al cielo. Es una Virgen sencilla, ataviada de negro y como nota distintiva lleva un escapulario que representa el hábito de la Orden.

Servitas. Viernes Santo

Servitas. Viernes Santo

      Pero Servitas no es sólo una imagen piadosa que procesiona la madrugada del Viernes Santo en Málaga. Tras ella está una de las Órdenes religiosas más antiguas de la Cristiandad, la Venerable Orden Tercera de Siervos de María, cuyo origen se remonta al mariano siglo XIII (1233) en Florencia, concretamente en el Monte Senario, donde siete jóvenes, ricos comerciantes, renunciaron a sus bienes materiales y acomodadas vidas para hacer penitencia. Resulta un caso singular en la historia de la Iglesia ya que no tiene un único fundador, si no que su raíz es la comunidad fraterna, el grupo, y este carisma ha de ser la esencia de todo Servita clérigo o seglar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

      La procesión de Servitas el Viernes Santo, la noche más larga de toda la Semana, es una de las más esperadas por la ciudad. Su recorrido por las calles estrechas y oscuras de Málaga es el resultado de la fe y la cultura de un pueblo. Servitas es una de las diferentes expresiones de piedad popular que permanece inalterable al paso de los años. Y contrariamente a lo que muchos creen y publican, sin conocer, Servitas no es una Cofradía ni una Hermandad, ni pertenece al mundillo cofrade aunque procesione con las diferentes hermandades. Tan sólo es un miembro de honor de la Agrupación de Cofradías de Málaga.

     La Orden Tercera de Siervos es un estilo de vida basado en valores personales y espiritualidad, con el compromiso de propagar el Evangelio, la devoción a María y llevar una vida sencilla, de servicio y ayuda a los demás. Sin adornos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

       El Viernes de Dolores, cuando comienza oficialmente la Semana Santa es la gran fiesta de la fraternidad seglar y se celebra una Eucaristía a primera hora de la mañana. Después la Virgen estará expuesta en el altar, bajada para la devoción de sus devotos y fieles. Por la tarde en la sacristía de la Orden, en un Oratorio dispuesto para la ocasión.

http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2015/03/27/servitas-orden-tercera-de-siervos-de-maria-iglesia-religion-dios-jesus-papa-semana-santa.shtml

Percepciones diferentes

campo de amapolas

                El debate sobre la tonalidad de un vestido ha incendiado las redes sociales y las noticias estos últimos días. Lo de menos eran los colores reales, lo de más es que ha generado todo tipo de cuestiones, debido a que la mitad lo apreciaban de dos colores (blanco y dorado) y la otra mitad (azul y negro) sin ningún género de dudas. Parece ser que el vestido, casualmente, ha descubierto para algunos, que la percepción del color es algo subjetivo y que entre la realidad y lo que nosotros percibimos hay un abismo.  El color como algo material, tangible, no existe. No es más que un producto de la mente. El cerebro aprecia los colores cuando el ojo humano percibe diferentes frecuencias de luz y cada persona percibe los colores de modo distinto, sin que por ello se hable de daltonismo.

           Obviamente que hace falta luz para que todo esto funcione, esa luz se refleja en los objetos y llega a nuestros ojos a través de la cornea para luego pasar a la pupila.  Entonces se proyecta una imagen en la retina y en las paredes del globo ocular, en donde es absorbida por células fotosensibles que reconocen las diferencias entre las distintas longitudes de esa onda de luz, es decir, los colores.  Pura fisiología.  Así es como podemos diferenciar el color, los matices y tener una percepción del mundo que nos rodea mediante el sentido de la vista. Y como casi todo, en el amplio y apasionante mundo de los sentidos, el ser humano los siente, los percibe y los vive con lógica pero con incoherencia y contradicción también.

        Los sentidos y la percepción de los hechos ante la vida ofrece tantas variedades y proyecciones, que no resulta difícil encontrarse con personas que manifiestan una disonancia cognitiva en el quehacer de su vida diaria, personal y social. Es algo así como un conflicto interno permanente entre el pensamiento y los hechos, entre lo que dicen y hacen. Auténtica discordancia.

           Es frecuente, por ejemplo, escuchar a muchas personas defender posturas ecologistas que, sin embargo, utilizan diariamente su vehículo privado para ir a trabajar, sin plantearse la posibilidad de utilizar un medio de transporte público o bicicleta que podrían coger a pocos minutos de casa y evitar de este modo mucha contaminación atmosférica. Estas personas obviamente exponen una serie de argumentos, que convincentes o no, a ellos les sirve para evitar la tensión o disonancia generada por estas contradicciones, como que existe un mal funcionamiento del servicio público, que si no cumple los horarios, que si el carril bici…etc… “si no fuera así, estaría encantado de usarlos” y «total un coche más, no puede afectar mucho a la ciudad“. En suma, justifican su conducta siempre alegando un mal funcionamiento de los medios de transporte y un uso inadecuado de la vía pública para las bicicletas, independientemente de que ésto sea o no cierto. De esta manera pueden seguir defendiendo su postura ecologista y a la vez seguir utilizando cómodamente su vehículo particular sin que ello les genere tensión.

          Como vemos, parece haber una tendencia natural en el ser humano a sentir que todos nuestros comportamientos y pensamientos son coherentes entre sí y necesitamos además, no sólo convencer a los otros de esa coherencia, sino también convencernos a nosotros mismos. Nos sentimos mal cuando mantenemos de forma simultánea dos pensamientos que están en conflicto o cuando nuestros razonamientos no están en armonía con nuestra conducta. Por ello, una vez emitida una afirmación o tomada una decisión hemos de buscar por todos los medios, razones que la justifiquen, y cómo no, personas que elogien tal argumento. Por tanto cada vez me sorprende menos, ante tanta ambivalencia moral, aquellos que dicen algo y actúan de forma contraria y me decepcionan profundamente aquellos que van de lo que no son ni han sido nunca. Nada me extraña en tan progresistas conciencias.