Symphonic Rhapsody of Queen

   

       Esta semana se ha cumplido el vigésimo tercer aniversario de la muerte de Freddie Mercury, lider de la mítica banda de rock británica Queen.  Su voz y su extravagancia le convirtió en uno de los iconos de la música de los 80.  Carismático sobre el escenario, nadie ha conseguido, pese a los intentos por emular su estilo, expresar aquella fuerza que desbordaba en cada concierto y esa voz arrolladora. Era un showman en cada una de sus actuaciones. Con su muerte dejó atrás himnos como I Want To Break Free,  Don’t Stop Me Now,  Somebody to love o la BSO de la película Los Inmortales recogida en aquel histórico álbúm, A kind of Magic.

      Me resulta complicado elegir una canción porque todas me gustan, las baladas, las canciones de amor, el rock, las bandas sonoras, etc…pero hay una especialmente para mí que considero la obra maestra de Queen, Bohemian Rhapsody, porque en ella se mezclan los dos estilos musicales que prefiero, el rock y la ópera.  Escrita por Freddie Mercury para su álbum A Night at the Opera en 1975, a simple vista y con las primeras notas al piano puede parecer una balada pero realmente es una canción mezcla de varios estilos en donde destaca el rock y un segmento de ópera en el estribillo.

        La pasada semana, en el Teatro Cervantes de Málaga, quienes sentimos nostalgia de la célebre banda inglesa, durante casi tres horas pudimos rememorar y oír las mejores creaciones de Queen. Músicos y voces de reconocido prestigio dentro del panorama musical internacional, acompañados de la One World Symphonic Orchestra, interpretaron los éxitos de la emblemática banda en una combinación entre el rock y el género clásico. Fue posible cerrar los ojos e imaginar por unos momentos que era el propio Mercury quien cantaba y tocaba el piano sobre el escenario del teatro malagueño. Una noche mágica donde la música fue capaz de hacernos soñar.

 

 

Cayetana de Alba, un espíritu libre.

imagesTDNQM5JV

         Hace aproximadamente siete años escribí una carta a la Fundación Casa de Alba en Madrid, solicitando conocer personalmente el legado artístico de la Casa de Alba. Ya había leído en un artículo que la Fundación, dedicada a la conservación y difusión del patrimonio histórico-artístico, ofrecía la posibilidad de visitar el palacio de Liria de Madrid tanto a particulares como a diferentes asociaciones culturales.  Sinceramente no pensé que me contestarían, supuse que las reducidas visitas estarían relacionadas con entidades culturales o fundaciones diversas.  Al cabo de dos meses recibí una llamada para confirmarme el día y hora de la cita en la calle Princesa de la capital, donde se encuentra ubicado el Palacio de Liria.  Era viernes, una fría mañana de febrero en Madrid, cuando llegamos a la cita en las inmediaciones de Liria. Un grupo escaso, creo recordar entre siete u ocho personas, nos dirigimos con alguien que nos esperaba, al interior del Palacio.

          Podría escribir decenas de renglones sobre todo lo que vimos y conocimos… pero por encima de todo una maravillosa colección de arte que complementa  todo el legado que alberga El Museo del Prado. Impresionantes cuadros de El Greco, Ribera, Velazquez,  Rubens,  Zurbarán,  Goya, Tiziano, Federico de Madrazo, Zuloaga, etc…  lienzos que milagrosamente se salvaron del bombardeo que durante la guerra civil destruyó casi por completo el Palacio de Liria y que durante años estuvieron protegidos en el Banco de España, en la embajada británica y en el Museo del Prado.  Además de la colección pictórica pudimos contemplar en la Biblioteca, que ocupa la planta baja de la fachada derecha del palacio, casi 20.000 volúmenes de libros, entre ellos la 1ª edición del Quijote, una relación de 20 documentos de Cristobal Colón, expuestos visiblemente, donde se incluye el más antiguo mapa de América, el plano de la Española, la relación de tripulantes del Primer Viaje de Colón y otros escritos dirigidos a los Reyes, así como el último testamento de Fernando El Católico.

         A la vuelta de aquel fin de semana en la capital, volví a escribirles agradeciendo personalmente aquella grata visita guiada y mostrando mi admiración por la belleza de la colección pictórica que forma parte de nuestra cultura también, pero esta vez… el escrito iba dirigido a la Duquesa de Alba. Y me contestó en la primavera de ese mismo año, una afectuosa carta, de escasos quince renglones escrita y firmada por ella personalmente, para decirme que “con mucho gusto si me desplazo a la capital hispalense, podría ver de cerca el huerto claro y el limonero que Antonio Machado inmortalizó en sus versos de juventud”. Con esas palabras, Cayetana, la duquesa de Alba nos invitaba a conocer el Palacio de Las Dueñas en Sevilla, residencia que encandiló al por entonces joven escritor cuando escribió aquellos versos evocando el lugar donde nació, y en donde cada año en su puerta, al paso del Cristo de los Gitanos, se recuerda aquel bello poema “La Saeta” del más grande escritor andaluz que ha dado la historia.

            He leído y oído numerosos elogios a su figura como Duquesa, yo me quedo con la mujer que adoraba el arte, indómita ante la sociedad y su propia familia, ante todo un espíritu libre, hoy día tan escaso en esta sociedad adoctrinada.

Descanse en paz, Cayetana de Alba.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Visita al Palacio de Las Dueñas.  Sevilla. http://www.enmiscriptorium.com/wp-admin/post.php?post=2619&action=edit

 

El lobo frente al hombre

 

 

LoboParkOLYMPUS DIGITAL CAMERAAOLYMPUS DIGITAL CAMERAA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Cuando uno tiene la oportunidad de observar de cerca y aproximarse un poco a la vida del lobo, no es difícil  llegar a la conclusión de que existen considerables  similitudes con el ser humano, tanto en sus prioridades como en su conducta animal. A mí personalmente es un animal que me fascina por diversas razones, fundamentalmente por su capacidad de adaptación al medio, por su inteligencia social y sobre todo por ese instinto de protección extrema que tiene a los suyos.  Fiel a su manada y cachorros y con un reflejo de supervivencia superior al de muchos animales de su especie.  Quien ha podido verlos de cerca y -observado su mirada- sabe de lo que hablo.

             Para el lobo, Canis lupus, la jerarquía, igual que para el hombre, tiene un papel primordial en el equilibrio de la manada. Ha sido y es, una especie que ha logrado adaptarse a los múltiples ámbitos de vida a lo largo de millones de años, vagando por la tierra y aclimatándose hasta encontrar un lugar óptimo para vivir.  El mito más común del lobo es que se trata de un animal muy peligroso, que ataca indiscriminadamente al hombre bajo cualquier circunstancia, pero no es así, el lobo, aunque depredador, es un animal desconfiado que rehuye del contacto con el ser humano. Nos tiene miedo y sólo atacaría en caso de verse amenazado.  Sin embargo es evidente que no es un animal dócil ni sumiso, por tanto, aunque el hombre manifieste su superioridad, éste no lo aceptaría como líder ni le obedecería a órdenes.  El ser humano es quien poco a poco se ha ido adueñando de su hábitat natural dificultándole la supervivencia, la construcción masiva en zonas rurales y de montaña han puesto en peligro de extinción a la especie.  El hecho de que el hombre entienda que los lobos son una pieza esencial en la naturaleza es parte del esfuerzo que existe en diversas asociaciones por protegerlos.

             El lobo vive en manadas llevando un estricto orden jerárquico dentro del grupo. El macho alfa, el líder, es el lobo más fuerte y el que cuenta con más privilegios en el grupo. También hay lobas alfa, defensoras y protectoras de sus cachorros y de los que considere parte de su manada. Éstas, más feroces que el lobo si es necesario. Suelen ser observadoras de todo lo que acontece a su alrededor, reservadas, pero marcando territorio ante los enemigos o cualquier depredador que amenaza su entorno. Ante una loba alfa, el enemigo, si aparece, debe actuar con cautela.

En Antequera, Málaga, en pleno corazón de Andalucía, existe un parque natural* único en el mundo, donde los lobos son criados en libertad y en circunstancias reales y naturales. De hecho, de no ser por este lugar, sería imposible observar esta especie en la naturaleza sin interferir en sus comportamientos innatos. Es un sitio que visito a menudo, no sólo por observar a los lobos, también para sentirme en contacto con la naturaleza  y pasear por aquel entorno tan salvaje. A fin de cuentas en nuestro día a día, estamos de algún modo rodeados de “lobos”, más feroces y dañinos que esta bella especie animal.

 

www.lobopark.com

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA