Sin abejas no hay vida

 

 

 

 

 

 

Girasol

Girasol

            Si desaparecieran las abejas la vida seria casi imposible.  Las evidencias científicas dan cuenta del hecho probado de que millones de plantas florales dependen de las abejas, que mediante un proceso natural permiten que se fecunden las plantas y  den frutos y semillas,  así como muchas otras especies indispensables para la agricultura, y vegetales o árboles frutales que forman parte de los alimentos que consumimos de modo habitual. Algo tan simple como la polinización de las flores es vital para nuestra alimentación y para la biodiversidad, son las abejas las encargadas de esta misión, y por desgracia están desapareciendo.  Hemos sido alertados por diversas organizaciones ecologistas de este suceso y estamos a tiempo de salvar la especie ya que tanto la agricultura industrial, el uso de plaguicidas tóxicos y el impacto del cambio climático están acabando con ellas.  Urge por tanto cambiar ese sistema de agricultura por otra más ecológica.

          La relación entre los diferentes ecosistemas y especies es compleja y lo único claro es que cada eslabón de la cadena es fundamental. Por ello  resulta imprescindible disminuir el impacto agresivo de las actividades humanas sobre la flora, la fauna y los ecosistemas, y por el contrario fomentar y promover un uso racional y sostenible de los recursos naturales que se agotarán algún día  si no sabemos protegerlos.  Si entre todos cuidamos  el medio ambiente en un buen estado de conservación estaremos contribuyendo a reforzar la base de muchas de nuestras actividades económicas, nuestra propia salud y la calidad de vida de la que hoy disfrutamos.

         El informe  “El declive de las abejas”   advierte que las poblaciones de abejas disminuyeron un 50% en las dos últimas décadas.  Debemos concienciarnos en este tema, porque si no existieran polinizadores naturales como las abejas o abejorros no habría plantas ni vegetación, sin ellas no existirían los animales herbívoros y sin éstos tampoco los carnívoros, por lo tanto al hombre le quedarían muy pocas posibilidades de sobrevivir sin estos insectos a los que habitualmente no le damos importancia y sin embargo son la base de la vida.

         Para prohibir los plaguicidas tóxicos para las abejas y concienciar a los ciudadanos de la importancia de las mismas, Greenpeace ha creado el Día de acción europeo para salvar a las abejas. Este se celebró el pasado 10 de mayo.

Esta mañana  mientras regaba los girasoles que he plantado este año, observé que una abeja los sobrevolaba. Muy lentamente fue posándose en el más grande y vistoso y estuvo polinizando su flor durante un buen rato, el suficiente para poder captar con la cámara ese bellísimo momento. 

 

Nota:  En Málaga merece la pena visitar la casa museo de la miel en el pueblo de El Colmenar, www.museodelamiel.com y la fábrica de miel de caña en el bonito pueblo de Figiliana en la Axarquía.