Bajo el influjo de La Luna

Luna llena desde Málaga

Luna llena desde Málaga

             Existen numerosos libros y estudios científicos que recogen datos sobre la influencia que la Luna y sus diferentes fases ejercen en nuestra vida diaria. La Luna y sus ciclos siempre han formado parte de la vida del hombre. Desde la antiguedad influía para medir los períodos de tiempo transcurridos, para diferenciar estaciones e incluso para la recogida de alimentos en la cosecha y su repercusión en las plantas y la naturaleza. Pero también en el mar influye, siempre se ha dicho que las mareas cambiaban con la luna, por tanto, cabe pensar que si es capaz de ejercer poder, sobre los mares y océanos, en forma de mareas oceánicas y tormentas, es posible que también lo haga en el ser humano compuesto de agua casi en su totalidad.

                   En la antiguedad, desde Hipatia de Alejandría, pasando por Copérnico, hasta músicos contemporaneos, la Luna ha servido de inspiración y fuente de estudio a lo largo de la historia.  Pero más allá de la ciencia, el arte o creencias esotéricas, la influencia de la luna puede afectarnos fisiológicamente también.  Tradicionalmente ha existido siempre una relación entre el momento del alumbramiento  y las fases de la Luna.  Aún hoy día, pese a los avances sanitarios, cuando cambia la luna es posible comprobar un aumento en la incidencia de partos naturales, desencadenados en las diferentes fases lunares. Y si la ciencia no da explicación a tales asuntos, habrá que pensar en el influjo de la Luna.

SuperLuna desde Málaga

       Pero más allá de mitos y leyendas, el satélite de la Tierra es único y sí ejerce una extraordinaria y evidente influencia sobre el planeta y los diferentes fenómenos meteorológicos que pudiesen ocurrir derivados de la fuerza gravitatoria.

           Además durante la Luna llena las emociones se agudizan y se ha escrito mucho sobre la incidencia de la violencia humana durante el plenilunio. Pudiera ser provocada porque se desatan emociones y el ser humano se altera con más facilidad, por ello, en la literatura y en el cine se ha asociado infinidad de veces este tipo de luna con la locura, incluso denominando ciertos comportamientos histriónicos, de lunáticos.

          Cada cual que saque sus conclusiones.  A mí, pese a todo, me fascina la luna llena y hace tan solo unos días, concretamente la *noche del domingo 23 de junio, alcanzó el punto de su órbita más cercano a la tierra denominado perigeo, y además coincidió en la fase de luna llena, con lo cual pudimos disfrutar de una SuperLuna en el mundo

Nota: Fotografías R.L.R.

 

 

La luna del solsticio de verano.  http://www.enmiscriptorium.com/?p=4291

 

 

 

 

 

 

 

 

San Juan Bautista

Salomé con la cabeza del Bautista. Tiziano.

        “En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista”.  Mateo 11

            La Iglesia Católica celebra normalmente  la fiesta de los santos en el día de su muerte. En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su  nacimiento, 24 de junio, seis meses antes de la Navidad. El evangelio narra como su madre Isabel, estaba embarazada de seis meses, cuando el ángel anunció a su prima, María, que sería la madre del Mesias.  También se conmemmora, el dia 29 de agosto, como la fecha del martirio por decapitación de Juan El Bautista por orden de Herodes Antipa, a través de la petición de venganza de su hija Salomé.

         Juan El Bautista, es conocido también como el precursor de Cristo, es decir, el enviado por Dios  para anunciar y preparar la llegada del Salvador. Cuando los judios enviaron a los sacerdotes de Jerusalén, para saber quién era, éste les respondió:

        “Yo no soy el Cristo, yo soy la voz de uno que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaias”.    Juan 1:23.

            Hace exactamente diez meses visité la Basílica Católica de San Silvestro in Capite en Roma. Es un templo situado en la Piazza de San Silvestre, un lugar céntrico, cercano a la turística Fontana de Trevi, con lo cual tenía la impresión que aquel lugar estaría frecuentado por turistas. Para mi sorpresa no fue así. Tuve la suerte de llegar cuando quedaban pocos minutos para el cierre del templo y su sacerdote, muy amable, permitió que permaneciera un poco más de tiempo en su interior.

Interior del templo

             Lo primero que vi nada más entrar fue una iglesia barroca, rica en mármoles y dorados, con una profusa decoración artística, obras de arte, y una gran cúpula dorada. Como guiada, miré a mi izquierda, y vi a escasos metros una pequeña capilla en penumbra, a la cual pude acceder. Me dirigí hacia su entrada, y en ella encontré lo que esperaba, las reliquias de Juan El Bautista. No me detuve a pensar los numerosos lugares que se atribuyen tener dichas reliquias también, era un momento único, me encontraba a solo un metro de la cabeza de Juan El Bautista, y desde la fe y sin ella también, conmueve pensar que estaba junto a los restos de aquėl que bautizó a Jesúscristo, hace más de dos mil años.

Reliquias del Bautista

            El sacerdote me contó que la cabeza de Juan El Bautista llegó a Roma procedente de Grecia, y a su vez de Palestina, trasladada por un grupo de monjes en el año 1169.  Hasta allí acuden personas de todos los lugares de Europa a dejar flores, a rezar, a encender velas, a permanecer en silencio en su interior… yo dejé una vela encendida en  aquella pequeña capilla.

Vela junto a Juan El Bautista

Nota: Construida en el siglo VIII por el Papa Esteban III como un lugar sagrado para las reliquias de los santos y mártires de las Catacumbas, y restaurada por Inocencio III en 1200. Posteriormente se erigió el campanario románico. Es considerada la iglesia católica de los ingleses en Roma.

 

 

Campanario

 

Placa a la entrada de la Basílica

 

La luna del solsticio de verano.

Antes de las 22h.

Ayer, 21 de junio de 2013, es el denominado solsticio de verano en el hemisferio norte y el de invierno en el hemisferio  sur.  Solsticio es un término astronómico directamente relacionado con la posición del Sol en el ecuador celeste. Los solsticios son los momentos del año en los que el sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas en relación con los demás días del año.

Se podría pensar que el día más largo del año será también el día en que el Sol salga más pronto y se ponga más tarde, pero no es así: esto es debido a que la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es circular sino elíptica y a que el eje de la Tierra está inclinado en una dirección que nada tiene que ver con el eje de dicha elipse.

Sin embargo, lo más significativo de esta fecha es que en el Hemisferio Norte es llamado “Solsticio de Verano” y está considerado el día más largo del año, marcando el paso de la primavera al verano (al mediodía el sol alcanza el punto más alto de todo el año) mientras que en el Hemisferio Sur  es llamado  “Solsticio de Invierno” y es el día más corto del año, marcando el paso del Otoño al Invierno (al mediodía el sol alcanza el punto más bajo de todo el año).

Desconozco como todo este fenómeno astronómico influye en La Luna, pero he podido fotografiarla en la tarde-noche cuando quedaban pocos minutos para las 22h, y cuando pasaron otros pocos minutos de las 22h y en las fotografias es evidente la luz que había en el cielo. También capté una imagen en la medianoche. Bellisima La Luna del solsticio de verano desde Málaga.

Después de las 22h.

En la medianoche.

El influjo de la luna.  http://www.enmiscriptorium.com/?p=4348

Síndrome de Stendhal

              Debe ser que soy extremadamente sensible al arte, o tal vez que he padecido sin haber sido consciente de ello, el sindrome de Stendalh en alguna ocasión.  Desde siempre, es conocida mi admiración profunda por el arte del Renacimiento, y mi pasión sin medida hacia la figura de Miguel Ángel Buonarroti.  No creo que sea algo íntrinseco y exclusivo en  mí, porque  quien  haya admirado de cerca, muy de cerca, por poner un ejemplo, “El David” en La Galería de la Academia de Florencia, es posible que haya quedado aturdido por tanta belleza, por tan imponente escultura, por tan majestuosa figura de proporciones perfectas, paradigma del genio del Renacimiento.

                                                                                       

           El Síndrome de Stendhal, conocido popularmente también como síndrome de Florencia, es un leve trastorno transitorio que cursa con aumento del ritmo cardiaco, vértigos, temblores, palpitaciones, confusión, debidos a la sobreexposición a  obras de arte. Especialmente si éstas son muy bellas o existen en gran número, en un mismo espacio.  Es algo así como una sobredosis de arte y belleza artística, el caso es que cuando el famoso escritor francés del siglo XIX, Marie-Henri Beyle (más conocido por el pseudónimo literario Stendhal) realizó un viaje por Italia, describió su propia experiencia personal en un pequeño y ameno libro titulado “El síndrome del viajero”.  En uno de sus capítulos relata la experiencia sentida tras la visita a la Basílica de la Santa Cruz (Santa Croce) en Florencia, experiencias que  se originaron debido a la intensa emoción que le embargaba por los tesoros artísticos que iba a poder contemplar en el interior del templo:

             “…..Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme….”

           Al igual que al escritor francés, hay quienes presentan reacciones de hipersensibilidad por saturación de la capacidad humana frente a las obras de arte.  Es algo así como decir, que la belleza excesiva duele, o que existen los placeres de la mente. Yo no podría afirmar que esta sensación de elocuencia, de querer expresar que se está ante una maravilla,  solo se circunscribe a la ciudad del Arno, aunque haya sobrados motivos para ello. Supongo que el origen está en la persona que observa y la interpretación que haga del arte en sí.

               No fue hasta el siglo XIX, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini, realizó un estudio y descubrió más de un centenar de casos ocurridos, especialmente tras la visita a la Galleria degli Uffizi en Florencia. Fue entonces cuando los síntomas quedaron definidos e identificados con este nombre.

            Dicen, que tras contemplar en repetidas ocasiones un mismo objeto por muy bello que sea, uno queda inmune a la expectación. Yo he visitado Florencia en tres ocasiones, y lo cierto es que estas ciudades donde todo es admirable, uno no queda impasible nunca, por más veces que se haya visto.

Pasión por la vida.

         No se cuál será el motivo, si la experiencia, mi propia vida, los tropiezos, o la edad que ya he pasado los cuarenta, o tal vez porque a estas alturas he tenido muchos días buenos, malos y grises. El caso es que cada vez valoro más las cosas sencillas. No ambiciono casi nada, no quiero lujos, ni hipócritas a mi alrededor, esos que piensan que tener, lucir y atesorar es muy importante, y aquellos que sólo se miran a sí mismos intentando conmover a los demás.

         He comprobado por mi misma, que el esfuerzo y la perseverancia son los mejores compañeros de viaje, pero claro está, eso no es fácil  ni cómodo. Nada nos lo regalan, sólo la ilusión y el deseo de conseguir un objetivo o nuestro sueño puede convertirlo en realidad. Ahora sé, que sólo a través de pequeños esfuerzos diarios, paso a paso, se construyen las grandes obras.

          Yo soy feliz con poco,  una cena al aire libre a la luz de las velas, una sonrisa, un gesto amable, una sorpresa, el silencio… por esas pequeñas cosas merece la pena vivir, y yo tengo la inmensa suerte de compartir mi vida con alguien que nada le pertenece, que dejó todo por mí un buen día, y que mil veces lo volvería a hacer. Ya me encargo yo de ponerle la dosis justa de pasión a la vida para ilusionarme con todo y no permitir que la resignación, la pereza o la pena me detengan en nada.

Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnífico que es estar en la cima de una montaña“.

Dejo este video, en donde con bellas y sencillas palabras, mi querida Luz Casal en una espléndida interpretación, dá gracias a la vida. (Os recomiendo verlo).

Torres y Campanarios en Málaga

Campanario con cigüeñas

No se qué tienen las torres de las iglesias y los campanarios que siempre me han atraído tanto.  No tengo una explicación, el caso es que allá donde exista uno, intento descubrirlo, fotografiarlo, llegar a ellos de alguna manera. Si el campanario en este caso tiene cigüeñas, mejor. Me gusta el sonido de las campanas, quizás porque más que sonido emiten un mensaje, hablan, es como una especie de código,  parecería que interpelan a los ángeles. Al menos yo lo percibo así.

Para muchos el tañir de campanas, evocan recuerdos de la niñez si su infancia transcurrió en un pueblo o ciudad pequeña e incluso remueven sentimientos.  Cuando doblan las campanas su eco se transforma en señal de duelo por la muerte de alguien. Su sonido va más allá del significado religioso, marcan días de fiesta o de luto, anuncian la muerte y hacen llamamiento a los fieles.  Aún existen  algunos pueblos con tradición en el mundo, en donde se anuncia el Ángelus tres veces al día. Desgraciadamente hoy en día han perdido la supremacía por la construcción de altos edificios y va  quedando poco de todo esto, las costumbres se van perdiendo, el tipo de vida, la modernidad y las quejas por el estridente sonido han hecho que muchos campanarios estén enmudecidos.

El campanario al igual que las campanas fue, desde la antiguedad, considerado algo sagrado.  En los monasterios medievales era costumbre advertir la agonía y muerte de algún fiel o religioso para que se rezase por su alma.  También existen leyendas como las del campanario  de Notre Dame de París, debido a la extravagante y misteriosa figura de su campanero, Cuasimodo, célebre personaje de la literatura francesa.

Campanarios de Málaga

Recien conquistada la ciudad de Málaga en 1487, los Reyes Católicos llevaron a cabo uno de sus principales propósitos; levantar iglesias con elevadas torres y campanarios para el culto católico. Las iglesias de  Santiago, San Juan y los Mártires son algunas de ellas y las más antiguas de Málaga. Las tres tienen espléndidas torres y campanarios.  Hace unas semanas pude fotografiarlas desde otra perspectiva e incluso he subido hasta uno de esos campanarios y he podido contemplar la bella ciudad de Málaga a vista de pájaro, mientras repicaba el Angelus,  lo cual añadió una dimensión distinta a mi visita.

*He añadido fotografías, y aunque la Iglesia de San Pablo no es de la misma época,  para mí es significativa por razones personales.

Campanario de Santiago

Iglesia de Santiago:  Su edificación se inicia el 25 de Julio de 1490 y concluye en 1545, erigiendose parroquia en 1505.  Fue la primera parroquia en ser utilizada como templo cristiano.

Campanario de San Juan

 

Iglesia de San Juan: Fundada tras la conquista de la ciudad. Su torre se terminó de levantar en 1543.

Campanario de Los Mártires

Iglesia de Los Mártires: De las tres, fue la última en erigirse.  En honor de San Ciriaco y Santa Paula, patronos de la ciudad.

Campanario de San Pablo

Iglesia de San Pablo:  Nació en el siglo XVII como ermita de ayuda a la Parroquia de los Santos Mártires y en 1833 fue declarada parroquia.

Las reliquias de San Pedro en las grutas vaticanas.

La tumba de San Pedro apostol

         Si alguien me preguntase qué visitar en Roma o qué lugares de la ciudad le recomendaría me pondría en una encrucijada. Me es imposible contestar. No puedo abarcarla solo con los recuerdos porque Roma es grandiosa, antigua, histórica, una ciudad única en el mundo y su gran legado es nuestra civilización y nuestra lengua.  Cuando el pasado verano estuve allí, regresé al mismo lugar que hacía una década.  Parecía que la escena se repetía, pero era yo la que me dejaba llevar por aquella escalera doble, rodeada por una balaustrada, bajo el altar central y la cúpula de la Basílica de San Pedro.

             Descender por aquellos peldaños que concluyen en las lóbregas grutas vaticanas, podría formar parte de un itinerario turístico más, pero no es así.  Ya en el último tramo se vislumbra el resplandor del mosaico del Cristo Pantocrátor, que atesora las reliquias de San Pedro, primer obispo de Antioquía y primer pontífice de Roma.  Confieso que para quien lo visita fuera de la fe, aquello no es más que un inmenso pasillo en penumbra rodeado de tumbas papales, en donde el silencio se impone desde el primer momento que lo pisas. El tema está cuando uno quiere interpretar el evangelio y recordar bajo aquellas galerías oscuras lo que hace más de 2000 años ocurrió en la vida de aquel apostol, un pescador de Betsaida (Galilea), que acompañó a Jesús de Nazareth a lo largo de su vida.

            No fue hasta 1939, durante el papado de Pio XII, cuando se realizaron unas excavaciones arqueológicas en la cripta de la basílica,  y éstas dejaron al descubierto una Necrópolis que data de los siglos II y III. Existía una tradición que suponía que debajo del baldaquino de Bernini, bajo la cúpula de Miguel Ángel, había una ne­crópolis, un cementerio, donde había sido enterrado San Pedro, pero de esto todavía no había certeza en firme.  Pío XII determinó que siguieran excavando y apareció dicha necrópolis.  Una década después, en 1950, una inscripción en griego que decía:  Πέτρος  εηι   “Pedro está aquí”, llevó al papa a comunicarle al mundo la aparición de la tumba del apostol.

             Terminada esta investigación, en 1952, la profesora Margarita Guarducci, arqueóloga y  experta en epigrafía griega, comenzó a descifrar los grafitos que hay en uno de los muros adyacen­tes a esa tumba, hallando una inscripción críptica que decía “Pedro, ruega por los cristianos que estamos sepultados junto a tu cuerpo”. Excavando, descubrieron un nicho forrado de mármol blanco, y en su interior unos huesos.

            El análisis de estos restos, fue llevado a cabo por Venerando Correnti, antropólogo de la Universidad de Palermo, concluyendo el estudio de la siguiente forma:  “Los huesos tienen un color rojo provenientes del paño dorado y púrpura en que fue envuelto, también, aparte de tela (púrpura), hay restos de hilos de oro, lo que lleva a pensar que ésta seria una persona venerada, posiblemente los huesos se retiraron de la tumba original para «guardarlos» en el nicho y así quedar protegidos, pues el nicho estaba intacto desde Constantino hasta el hallazgo. Estos huesos encontrados pertenecen a la misma persona, un ser robusto, de sexo varón, con avanzada edad (posiblemente setenta años) y del primer siglo”.  Fue entonces cuando el papa (Pablo VI)  anunció al mundo que las reliquias de San Pedro habían sido descubiertas.

            Pedro el apostol, murió en Roma, martirizado bajo el mandato del emperador Nerón y crucificado cabeza abajo, en el circo de Calígula, junto al monte Vaticano.  Fue sepultado en un lugar cercano, en donde los primeros cristianos se congregaban en secreto en un tiempo de persecuciones en Roma.  A principios del siglo IV, el emperador Constantino I El Grande mandó construir sobre ese lugar la Basílica de San Pedro.

 «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo»   (Mateo 16:18-19)

*Las reliquias de San Pedro.   Margarita Guarducci,

San Pedro tallado por Giuseppe De Fabris y Adamo Tadolini (1847)