Calle Cister ayer y hoy. La puerta de entrada a Málaga

              Si existe una calle en Málaga con especial memoria para mí, cargada de recuerdos, de momentos y de visitas durante una década de mi vida, esa es la Calle Cister. Tengo razones para querer volver a ella siempre, para pasearla, vivirla, y evocar lugares que allí existieron y que hoy tristemente para mí han desaparecido. No puedo negar que es una de las calles más transitadas de la ciudad, que la afluencia de visitantes en ella es inmensa, que es la puerta de acceso a Málaga para aquellos que vienen del parque, del Ayuntamiento y de la Malagueta, pero no por ello deja de ser un lugar apacible y tranquilo donde los  jardines de la Catedral le dan ese aire romántico al entorno.

          En la época musulmana fue constituida esta calle junto a otras dos que en la actualidad reciben los nombres  de Santa María, y Compañía, y era la principal arteria urbana que atravesaba la ciudad.  Los datos más antiguos que he podido encontrar de la Calle Cister se remotan a comienzos del siglo XVII, concretamente al año 1617 cuando la congregación de monjas Recoletas Bernardas del Cister cuya orden fundada en 1604  en el convento de Jesús y María junto a la parroquia de San Juan, determina su traslado a la plazuela llamada entonces del Conde y después del Cister, situada en un pequeño adarve denominado Abadía de Santa Ana del Cister.  En el actual templo del convento, de reducidas dimensiones,  están depositados los restos del insigne escultor e imaginero del barroco Pedro de Mena y Medrano.

             Continuando el recorrido en dirección a la catedral, existe un calle sin salida, Afligidos, en donde vivió, trabajó y murió Pedro de Mena. Hoy casa-museo del escultor y sede del Museo Revello de Toro. Pese a la presencia de edificios de caracter histórico, la calle Cister ha pérdido, como ocurre en las grandes ciudades, su verdadera seña de identidad debido a la edificación de inmuebles de estilo más moderno y adaptados a la demanda y a las necesidades de quienes lo habitan, lo que permite el tráfico de coches a los edificios con acceso directo al parking.

            Sin embargo un edificio destaca sobre todos los de esta histórica calle, y es el Palacio de Zea-Salvatierra, magnifico ejemplo de arquitectura barroca, aunque con algunas transformaciones arquitectónicas que le dan un aire más contemporáneo. La situación privilegiada, frente al atrio de las Cadenas de la Catedral y ocupando las esquinas de las calle San Agustín y Calle Cister lo situa como el edificio más emblemático de toda la calle.  Erigido a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, fue sede del Ayuntamiento durante el reinado de Isabel II para más tarde convertirse en el emplazamiento de la Casa de Correos hasta la primera década del siglo XX.  En la actualidad es una propiedad privada, que pertenece a los herederos del Dr. Galvez Ginachero.

Los jardines de la alcazaba:   http://www.enmiscriptorium.com/?p=2353

Alcazaba nocturna:  http://www.enmiscriptorium.com/?p=2386

Fotos antiguas cedidas por: https://www.facebook.com/pages/M%C3%A1laga-siglo-XX-recuerdos/140042352755916

Un regreso al Neolítico en Antequera

Entrada principal

EL Dolmen de Viera “Cueva de Viera” perteneciente al conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera, e impresionante vestigio de la cultura funeraria de la Edad de Bronce en la Península, conmemora este año 2013 el 110 aniversario de su descubrimiento con una serie de actividades que han comenzado a llevarse a cabo en Antequera, para difundir el conocimiento sobre estos restos prehistóricos.  Los Dólmenes, monumentos funerarios, son una de las construcciones prehistóricas mejor conservadas de Europa y tuvieron su origen en el año 3000 a. C (Periódo neolítico).

 El hallazgo ocurrido en 1903 por los hermanos Viera representó un hito en la historia de la Arqueología europea e introdujo en la necrópolis antequerana una nueva dimensión antropológica.  Los hermanos Viera, Antonio y José, aficionados a la arqueología tenían parcelas de tierra cercana a los dólmenes.  Un buen día descubrieron una enorme losa médio enterrada, y tras las excavaciones fueron surgiendo los restos neolíticos y los dólmenes. Los constructores de estos monumentos megaliticos pudieron ser las  primeras comunidades agrarias de las fértiles tierras del” valle del guadalhorce”.

 Situado a unos 70 metros del dolmen de Menga y, a diferencia de éste, está orientado hacia la salida del sol. Es una cámara mortuoria de galería cubierta, formada por un pasillo de acceso y una cámara cuadrada a la que se accede por medio de una puerta labrada en un monolito. El pasillo, de unos 20 metros, se conserva completo mientras que la cámara, al fondo, es una habitación formada por cinco grandes losas. La altura de la cámara no sobrepasa los dos metros. Sobre todo ello descansa una pequeña colina ligeramente elevada.

Peña de los Enamorados

Existe una teoría basada en que mientras la mayoría de los dólmenes de España están orientados hacia el este, los de Antequera miran hacia la Peña de los Enamorados, donde parece ser que por las pinturas rupestres halladas debió existir un lugar místico. Lo que explicaría que la orientación hacia ella pudiese ser una simbología hacia ese enclave de ceremonias.